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martes, 28 de enero de 2014

Hugo Francisco Rivella

Espinas en los ojos y siete poemas de barro es el lamento de Cristo al Padre, del hombre al Hombre, donde el sufrimiento de toda la tierra yace en un solo canto poético: "Yo soy el que va siendo a pesar de sus lágrimas." Cada verso es barro que va creando –o re-creando– el dolor del existir con toda la sed, lágrimas, sangre, roturas, espinas… "Me sangra en el costado todo el mar de la noche" dice el poeta sin reproches, para que el protagonista acate toda la voluntad del Padre.


Espinas en los ojos
II
¿Dónde estás Padre mío?

Es más ciega la noche cuando me dueles,
Padre.
El Hombre se arrodilla hasta que el hueso cala las espinas,
los dientes,
el ademán huesudo de lo que toco y canto.
¿Dónde los otros nombres que el milagro redime.
El látigo.
Su estallido en la frente y la boca de la mujer que lava al cielo en su cintura?

Me cabes en la hendija que tiene la mirada del ángel,
su rosa retorcida,
los pasos en los que el miedo aturde hasta la muerte.

VI
¿Qué padre deja al hijo con los ojos desnudos?

Esta pregunta tuerce la razón,
la luz combada de tu palabra quieta
y el milagro del pan
y los peces
y el agua
y cada espina hendiendo mi cabeza hasta volverse cuervos en mis venas.

Padre,
mira esta rotura de la tierra,
las fosas con los cuerpos que ruedan sus lamentos

y el abandono de tu no ser ni estando.

VII
Esa mujer allí.
De alfarero el intento de modelar el tiempo,
el destino de sus pechos en mí.

Desvariaba en la palabra amor mientras agonizaba,
Padre,
la niebla engaña al tiempo y el tiempo me supura.
Quiero ser lo que fui,
un Hombre con sus muelas y el polvo de su rostro,
el vino en las cantinas,
la canción en el trigo y yo amando su boca,
los ojos de María,
su pelo en el crepúsculo…

Padre,
muero como un hombre,
enamorado al fin enamorado,

muero entre lo que soy y lo que niego.

XXV
Me han uñado hasta el siglo que ronca en mis costillas,
acaso,
fui una herida de barro en la muerte del Hijo,
pero yo,
que navego en la piedra, el círculo y la ameba de la ronca madera,
digo que soy mi propia eternidad,
porque si amé la vida
porque si la he enamorado, si acaricié sus piernas.
si la amé hasta en los charcos que deja la tormenta,
si he soñado y bebido con los hombres del río,
si fui tranco y galope, si campana o estiércol

si he sido solo un verso
este siglo que ronda en mis costillas me ha de sangrar despacio.

Oración
Perdóname tierra por el pecado de ignorarlo todo,
digo tierra y los árboles sueltan flores,
semillas;
los flamencos despliegan sus alas sobre el río y los caballos sueñan
beber su
sombra líquida.
Digo tierra
y el Hombre indaga a la eternidad.
Volverá a repetir aquellas preguntas que lo niegan.

Volverá al polvo.


miércoles, 19 de junio de 2013

Yudith Blejer

De "Con la piel a cuestas", 1975.


ASÍ SOY YO

ESTOY hecha de arcilla
sometida al filo ciego de la materia
entre perros hambrientos
y lepra de palabras.

Solitaria, ayer sin sol
con la frente caída como una estatua
reclamo un sitio donde apoyar
los hombros y las manos.

Mírame,
apenas un sueño
entre rudas raíces retorcidas
y gusanos que penetran cadáveres

Hoy,
golpeando las paredes
de una noche inconclusa
deseo, anhelo, casi lágrima oscura
refugio entre lianas
donde pueda llorar a solas.

DESPERTAR

SANGRE que llevas en tus entrañas benditas
el sueño herido de un pájaro carpintero,
la melancolía de un beso en rocas de mimbre
la angustia mezclada en el cenicero.

Cuerpo que ocultas las llamas
convirtiendo la carne en silencios
ahogando la planta sagitaria y salvaje
que eclosiona en su pecha de hemisferios.

Rostro pasajero de óxido de estrellas
densificas los humores de la piel en tierra
bañada por la oceánica morbidez del mar
que corre afiebrada entre náuticos alientos.

LAS PRIMERAS HORAS

TENGO voz partida y lengua derramada
manos rotas y brazos desgajados
de alcanzar tu estampa suspendida en la nada.
Quiero que me siembres de palabras la sangre
irizando con tus párpados mis sienes
apretando mis moléculas al sonido de tu cuerpo
para que pueda girar en fuga loca
haciendo tambalear los prejuicios de mis límites
inundando los bosques como un río terrible
forjándonos en lucha viva de mi pelea oscura
nutriéndonos de polen en las angustias del alba
y cuando llegue la hora de los silencios
que no tienen palabras ni miradas,
te buscaré como una lágrima en un libro olvidado
en el único sistema planetario con pájaros
donde la vida se pueda contemplar en el olvido.

Joaquín Giannuzzi

De "Un arte callado", 2009.


LA PESTE

Estas calles y sus días se alargan con mucho sufrimiento
a total disposición del mal.
Por algún milagro que desconozco
por la ciudad camino todavía.
La época dispara su metralla hacia distintas direcciones
y toda cosa viva se ofrece como un blanco propicio a la peste.
Cómo se entiende esto, la intensidad
con que una mano se justifique
en el aniquilamiento de otra.
Sigo de pie, no destruido sino hecho a un lado,
apartado hasta que se agote la humanidad de mis ojos
y todas sus rotas convicciones.
Antes de caer baleado
–y todo el mundo ignorando en nombre de qué fue mi blanco elegido–
me pregunto si llegaré a tiempo
para morir sin asco ni locura.

MAGNIFICAT

Ven a mí gloria del mundo
y ocupe tu música en mi corazón
el sitio que Dios ha abandonado.
No me dejes a solas
con mi balbuceo terrestre
soplando pequeñas palabras
a través de las cuerdas insípidas
que sólo cuentan conmigo para perdurar.

APROXIMACIÓN A UNA ONTOLOGÍA

Pero qué es esta descomunal presencia, éste animal espejo,
esta masa pesada y sospechosa
donde el pequeño yo se pierde hasta volverse cero y ciego,
girando entre millones
que quieren comer y entender un poco como él.
Qué es este abundante tejido, esta cosa maciza, empecinada,
que el yo nervioso quiere penetrar como un taladro
para ver qué sucede, si hay alguna
explicación detrás, un lenguaje articulado,
alguna forma claramente organizada.
Qué es esta materia total, esta respiración obligatoria,
esta caliente apariencia iluminada, fisiológica,
que lo hace sospechoso entre millones
que tragan y sollozan como él,
estas tristes porciones de opacidad.
Pero qué es esto, qué es lo que todo esto está tratando de decir.

jueves, 25 de octubre de 2012

Jorge Boccanera



Poeta, dramaturgo y ensayista argentino nacido en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, en 1952.
Desde 1976, a raíz del golpe de estado en su país, vivió largo tiempo exiliado en México y Centroamérica, ejerciendo periodismo y colaborando en muchas actividades literarias . Al caer la dictadura militar se radicó nuevamente en su país, dedicándose por completo a la literatura. (http://amediavoz.com)



Obertura

Victoria,
si supieras,
que después del fagot,
en un peldaño cualquiera de la noche
un hombre con mi rostro
descansa,
de tu boca.

Casi otra balada

Vuelvo tarde a la casa
y no te traigo flores,
solamente estas manos después de la rutina
astillas de mis ojos
y una voz oxidada por gritos y tabaco.

Vuelvo tarde a la casa
y no te traigo flores,
solamente este aliento y una mala memoria
que ha olvidado los nombres de las calles
la edad de tu cintura
pagar el alquiler.

Vuelvo tarde a la casa
y no te traigo flores,
sólo un gato nocturno con pasos de borracho
lo que queda de un hombre
que hasta tu cuerpo llega por un poco de amor
por una cucharada de silencio.

Tasador de versos

Un tasador de versos,
hombre ciego el tasador de versos,
prolijamente el tasador,
pasó su lengua oscura por la superficie rugosa del poema,
soltó sus perros para que lo oliesen,
puso rostro de asombro ante la enfermedad de aquel paciente,
que tosió siete veces con síntomas extraños
como el problemática del ser intenso
en la y en los
o signos de ironía (posiblemente fiebre).
El tasador estoy diciendo
hurgando en tachos de basura con su monóculo celeste,
buscando una palabra a punto de estallar,
mirando la emoción como a un primo lejano,
y los libros en las mesas de oferta
ignorando los días, las tardes y las noches,
y esa dedicatoria con letra desgarbada: "con el mayor afecto, Bachín, julio, 60".
Perdón, estoy perdiendo el hilo.
Estaba hablando del tasador de versos.
Del tasador y su laberinto.
Del tasador y su metro patrón.
Del tasador de versos, hombre ciego.

(De Música de fagot y piernas de Victoria, 2006)

VIII

En la corteza de los árboles, grabo estos
pensamientos:
    Cuando sonríes
              se suavizan las piedras
     que me aprisionan.

XII

Todas las bocas de mi boca dan a tu selva.
Pobre del cazador, sus redes de caricias torpes, su ir
en puntas de pie sobre tus corazones dentados.

En mi cuarto sin nadie cruza tu piel forrada de noche.
Vuelvo sobre tus pasos.

A este deseo, lo he deseado.

XXXI
(El violinista Jacobo Fijman entra en el bosque)
a Daniel Calmels

De bruces, de cruces, el ambulante
se dibuja a sí mismo con carbonillas rotas.
Clavado en el pecho de un dios indiferente, arrasa
lo que pinta, come de esos despojos.

Vive de lo que quema. No hay respiro, solo
palacios de ceniza que recupera su caligrafía.
Príncipe en desamparo abomina del cuerpo.
Arguye que Dios pesa, ¿destruye sus pinturas?

Molino rojo hundido en la hojarasca, interroga
a su sombre: ¿La soledad es un Dios?
¿Tanto pesa esa nada?
El hospicio del mundo le retiró el saludo.

Carga la bolsa de los huesos por el desierto de su cuerpo.

(De Palma Real, Premio Casa de América, 2008)

domingo, 2 de septiembre de 2012

Leopoldo Castilla

Leopoldo "Teuco" Castilla nació en Salta en 1947. En 1976 se exilió por razones políticas. Actualmente vive en Argentina. Publicó numerosos libros de poesía y narrativa. Entre otras convocatorias, fue invitado por la Unón Soviética para escribir un libro que la Editorial Progreso de Moscú publicó en 1990 con el título Diario en la Perestroika. También es autor de Nueva poesía argentina (Madrid, Editorial Hiperión, 1987); Poesía argentina actual(Estocolmo, Editorial Siesta, 1988).


Canción del niño y el tren
a Margarita Sundblat

El maquinista le dice adiós al niño
que lo saluda desde el campo.

Años pasan con el tren pasando
años y no envejecen el maquinista
con la mano en alto.

El tiempo ya no recuerda dónde iba,
salta del tren
con un sombrero negro y una valija vacía.

La locomotora echa chipas, ríe.

El niño ha triunfado
y ya no se irá nunca de ese día.

El azar, al tocarlo, sucumbe,
estalla, invisible,
y llena de libélulas el campo.


Tema: La vaca
a León Mansilla

La vaca rectangular, traza de tal modo
de estar en paz con la gravedad,
cómodamente amoblada por dentro,
el salón del estómago y, apartados,
los depósitos urinarios,
la que calma, venerable, la ansiedad de la hierba,
la huida de los campos

la vaca con toda su profundidad
anodina
encima de la tierra, con sus ojos beduinos
y mortales
la que amamanta el ternero y a otras letales bestias,
demasiado sola si no fuera
por las maternales moscas,
viva en la mano de dios y, en un día sin salud,
desventurada, muere.

extrañamente se ha vuelto pasto
de hombres o de pájaros carniceros
Hasta que el viento o las hambrientas superficies
la dejan en los huesos. Entonces, se ve su calavera,
triangular, astada,
una bestia insurrecta
              que ahueca la llanura,
quebrantada el viento,
su aterrada arquitectura, el pozo de los ojos
devorando el futuro,
uno por uno
    todos los nacimientos.

Cementerio en la pampa

En la pampa, donde la tierra apenas se sostiene,
alzaron su arrecife oscuro,
ultramarino,
estos mausoleos de otras patrias, de otras muertes.
Incrustaron
en la luz más clara
el ángel europeo
y el santo con su lluvia vieja.

La muerte ya se fue. Dejó este nido abandonado.
Dejó sus muertos recién nacidos;
las columnas del tiempo
que se acobardan
antes las columnas de los campos finales
y la parálisis perversa de las alegorías.

Dobles de olvido yacen los extranjeros
con sus nombres tatuados de infancia,
trinos vacíos
que la pampa disuelve de cielo en cielo.

Espantada
con la muerte encima picotea, come y mengua
todo lo que soñaba ser,
la tierra vuelve a la luz.

Los hombres, heridos por sus muertos, le dicen adiós.

Mientras la luna sube con su país intacto.

El amanecido
a Maximiliano Witte

¿Qué estaré siendo yo de este lugar
que ha parido la presa de su cacería?
Entenado de mis muertos
llevo una flor a su caridad
para que vuelva en mí esta comarca,
pero es tarde,
el cielo envejeció
y el espacio ha crecido demasiado.

He gozado todos los sonidos,
me he dejado llorar
por ojos difuntos,
he besado a mi época en la lengua
y a esta altura
soy el cielo de mis fornicaciones
y la intemperie donde flameo, inhumano.

Entro a la tormenta de la casa vacía
y llevo largamente,
con la copa en las raíces,
asfixiado por el aire,
y, enguantado por mi oscuridad,
pudro mi leña,
eyaculo el escenario,
pierdo los papeles, tacho la luz,
lastimo la función.

Los otros no saben que están dentro
de un día que no amaneció,
el que me he robado
mientras del suero de mi cerebro
se amamanta la noche
cuando yo tiraba mis huesos al aire
y ni la muerte los reconocía.

Tengo dentro
un salto de pájaro espantado,
un niño helado en su futuro,
un camino que no deja de ir
y un árbol inmóvil
soltando frutos oscuros.

No hay contemplación: mi limosna es mi cuerpo.
Ya no me sirve el universo
                               ni le sirvo yo.

Hacia una luz inválida se va el día.
Y no me lleva.
Donde yo duermo, trinan como perras,
                                       mendigas, las palomas.

De El amanecido, 2005.

jueves, 16 de agosto de 2012

Leonardo Martínez

Leonardo Martínez nació en Catamarca en 1937 y reside en Buenos Aires. Su obra poética comprende: Tacana o los linajes del tiempo (1989), Ojo de brasa (1990), El señor de Autigasta (1994), Asuntos de familia y otras imposturas (1997), Rápido pasaje (1999), Jaula viva (2004), Estricta ceniza (2005) y Los ojos de lo fugaz (2010).


LA ESTIRPE ANTIGUA

Se va la estirpe antigua
como un puñado de aire;
sombra tenue
que deja de nombrarse.
Nunca más transhumará los montes
para buscar la madre de los vientos.
Las flores, los capullos,
se acabaron para siempre
en el espejo vivo de sus ojos.
Los caballos dormirán
un sueño de relámpago
y la voz del campo sonará
para los pocos
que puedan escucharla.

Se fue la estirpe antigua.
Quedamos solos para estirar el tiempo.

TÍA ABUELA

La niña Carlina
hizo un tumbacabeza
y se fue a dormir
en el lecho sarmentoso de los abuelos.
Juega al noviazgo
aferrándose con uñas pálidas
a los recuerdos
escapados como bocanadas de aire
y se sienta en un trono de niebla
para llorar la agonía seca
de un amor antiguo
que la preñó de desamparo.

Mosto oscuro el del olvido.
Ceniza y flor de humo
las memorias.
Nubes enredadas
en los jazmines violentos
de la sangre
el tiempo.

Sálvese quien pueda
niña
agarrándose a una flor
bebiéndose la tarde clara
rindiéndose al amigo.

Y porque te has muerto levemente
retornas como resuello azul
y te sientas a mi lado noche a noche
mostrándome los ángeles
que abultan en tu seno.

A LOS HABITANTES DEL PUERTO SANTÍSIMA TRINIDAD Y CIUDAD DE SANTA MARÍA DEL BUEN ARYE

Señores,
silencio ante la fronda de luz verde,
silencio ante los páramos calcinados
por tanta lágrima y sueños demolidos,
silencio ante la sobra de los dioses
atisbando desvelados,
persistentes como bajados de dolor
en las campanas del alba.

Habláis de genocidio
luego de estar matando la raza con olvidos,
no desde las palabras
que hacéis sonar como agua regalada,
sino desde la incuria y el desprecio
hacia los cardinales alma adentro
(Norte-Sur brújula sangre
imán de Dios
cielo enredado en los veranos
que anidan sus verdores
en los hijos de los hijos de los hijos).

Somos tierra de abuelos abismales,
sangre al fondo,
viajeros hasta la grieta oscura del principio,
porque América devoró la Cruz
y le encarnó en sus hijos
comedores de maíz
que humearon sus ofrendas
bajo el amplio techo de las constelaciones.

Señores, silencio.
Dormid ese limo oscuro
depositado por las aguas enormes
que os acunan desde siempre,
así como el hombre del cerro
bebe estrellas
y duerme arropado por el viento.

Silencio vosotros los que ahogáis
el dulce suspiro mocoví,
la amorosa brega de los tuétanos antiguos,
el rumor alfarero de un Norte,
amanecido en peñascos.

Señores, silencio.
Hay vientos que no vuelven,
pero la sangre de los hijos de los hijos de los dioses
permanece
genital
bajo la oscura vellosidad del tiempo.

De Tacana o Los linajes del tiempo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Raúl Vera Ocampo

Poeta, ensayista y crítico. Ha sido becario de la Facultad de  Filosofía y Letras de la Universidad de Roma. Dirigió el Suplemento Cultural del diario La Opinión de Buenos Aires. Fue director del Museo Municipal de Bellas Artes "Eduardo Sívori" y condecorado por el Ministerio de Cultura de Francia. Actualmente dirige la revista cultural "El ojo del arte". Su obra poética consta de ocho volúmenes publicados y además, cuatro de prosa y un tomo con traducciones propias de la vanguardia poética italiana reunida en el Gruppo 63.


MEDITACIONES LATINAS

1
L' aspetto sacro de la terra voestra
Petrarca

Nada más que el golpe
en la costa,
el balbuceo dado
sobre las cuevas, el sol
de Marte
antes las armas, hecha
la fecunda tarea
abrió el labrado campo
su cuerpo extendido,
cruzó el Istro al Norte
inferior, desconocido
del ancho verano
para calmar la sed.

Venus al Mediodía,
Europa nos llega
liviana,
su piedad lame
las playas cubriendo
los cien mil de Accio
las ciudades; envilecida
su estatura por el humo,
ennegrecidos, expiarán
su culpa
sobre los altares.

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS

En este tiempo,
entre el hueso recorriendo
la fría luz,
me estiro, asilo el mal
de la inocencia,
en la invisible caridad
que me destruye.

Tantas noches
de un ciego esplendor
viajero
entre el altar y la pira,
saciado el juego para convertirme
en carne
y estrechas las vidas
y la historia del hombre
como un papiro perdido
entre la resurrección y el tormento.

Objetos mudos,
intercambiables
del corazón humano,
círculos de ruinas memorables
que un momento espira
proveyendo el goce
y la razón,
emblemas de mi cuerpo:
y la virtud desconoce
el mérito.

Y asido ahora el Cáliz
rechazo la vergüenza,
el frío que me quiebra
como un oprobio,
el signo final que sella
mi elocuencia;
mi virtud es de la que corrompe
el tiempo,
yo he nacido puro:
he sido fiel.

ODISEA, XIII, 202-112
a Alberto Girri

Oportuna sensatez
que convierte
al estado pura, muda
región esterelizada
que guarda la idea,
el placer inmóvil
que asegura
el retorno
a cada ciclo.

Nada alrededor
más que la piedra,
elemento que ordeno
y restituye la clarividencia
como lúcida condición
de permanencia;
imperceptible la ecuación
de sus fuentes
reunida en la materia
que nos determina
esa irrevocable insistencia
de querer saciarse
con lo innecesario:
hasta aquí
la conciencia,
el móvil
que me anima.

Y en medio de todo
disperso
el credo como voluntad
que reproduce
nuestras semejanzas,
el martirio transformado,
la talla heroica
sellada a nuestro alcance
como un claustro
virgen.

E intacto el don
que deseamos,
justa la asunción designada
que emplea la exactitud
inexpresable
para representar
la totalidad máxima
y mínima
que nos comprende;
divina cualidad
la de poder ceder
desde lo transitorio
un rasgo perdurable.

(De Santuarios y otras conversaciones, 1975)

jueves, 12 de julio de 2012

María Cristina Salinas Urquiza


Poeta argentina. Secretaria de Cultura de la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo.


Yo que vengo…

a Esther de Izaguirre

Yo que vengo de los días de la lluvia
en un enero recortado,
yo que vengo en el transparente ritmo de las lágrimas,
en el constante malestar de las palabras
que me prestaron otros;
yo que en la trenza de un beso ensayado
ignoré la existencia del alfabeto humano,
yo que conozco la charla desteñida de las cosas,
yo que permanezco en la cotidianidad de la tristeza
siento tu sangre habitarse en la mía,
siento tu risa acostarse en mis días,
siento tu luz de tus constelaciones
en mi charco de sombre adormecida.

Regreso

a Aldo Tibaudin

Volverás a este puerto abandonado
con tu barco cargado de tristeza,
volverás a este puerto de verano
con tu ancla de idiomas extranjeros.
Volverás a este puerto, marinero,
en la proa de una beso yo te espero,
como esperan las novias en los puertos
desplegando caricias y desvelos.
Tú, en medio del mar junto al lucero,
divisarás mis manos en el viento
dibujando la forma del regreso.
Y en el agua mi voz se hará silencio;
cuando amarres tu barco, marinero,
ya no estará mi barco en este puerto.

Ubicación

a mi padre

Vivir la esencia de este ser impuesto,
caerse desde un punto sin herirse,
recuperar la sangre que se pierde,
quemar la piel en la bondad del aire.
Llorar el llanto que se va insinuando
al futurar la frase que se olvida,
sentir en metafísica locura
la integración total de la amargura.
Tocar las sombras, masticar el miedo,
subordinar el hesitar del cuerpo,
ennegrecer las manos con el barro.
Ingerir la orfandad de nuestro canto,
vertebrarse en la idea de la duda
perdile a Dios perdón por tantan culpa.

(Poemas y biografía tomados de Más allá del tiempo, 1976)

sábado, 7 de julio de 2012

Andrés Neuman

Andrés Neuman nació en 1977 en Buenos Aires, donde pasó su infancia. Hijo de músicos argentinos emigrados, terminó de crecer en Granada, en cuya universidad fue profesor de literatura hispanoamericana. Como poeta, ha publicado los libros Métodos de la noche (Hiperión, 1998), El jugador de billar (Pre-Textos, 2000), El tobogán (Premio Hiperión, 2002), La canción de antílope (Pre-Textos, 2003) y Mística abajo (Acantilado, 2008), además de los haikús urbanos Gotas negras (Berenice, 2007).



NO SÉ POR QUÉ venero la pornografía
esta mansa costumbre del salvajismo ajeno
cada vez que contemplo el placer en los otros
mi parte fugitiva se complace
de amar a quienes no me ven
de espiar a quienes no me ven
de espiar al que no soy
de fornicar sin mí
veo películas
perversiones caseras
estoy feliz de estar aquí con nadie

*


NO SÉ POR QUÉ los besos se me atrasan
se quedan encerrados en su jaula de hambre
sin alcanzar su hora apetito
dudo que tenga mérito
almorzar con fantasmas
masticar sombra

*

NO SÉ POR QUÉ este árbol distrae a lo mortal
esta vida que aguanta
la afirmación del tronco
cuántas dudas habrá sedimentado
su corteza es más profunda
que un corazón
árbol riégame un poco
tus brazos están llenos de ancianos y de niños

*

NO SÉ POR QUÉ contesto correos electrónicos
con avidez de náufrago como si alimentaran
dedico más tiempo a los desconocidos
que al sexo oral o al sol o a contar chistes
de pronto se me ocurre un epitafio
«escribió que no estaba porque estaba escribiendo»
deberíamos vernos de vez en cuando
festejar cumpleaños subir una montaña
repartirnos la muerte que pesa un poco menos
sobre varias espaldas

(Poemas y biografía tomados de No sé por qué, 2011)

sábado, 25 de febrero de 2012

Parra VS Girondo

Los autores en sendos poemas se basan en un adjetivo para englobar todo el texto y adjetivizan cada parte de esa realidad.


EL HOMBRE IMAGINARIO
Nicanor Parra
(De Hojas de Parra, 1985)

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.


RESPONSO EN BLANCO VIVO
Oliverio Girondo
(De Persuasión de los días, 1942)

BLANCA de blanca asfixia
y exangüe blanca vida,
a quien el blanco helado
nevó la blanca mano
de blanca aparecida,
mientras el blanco espanto
blanqueaba su mejilla
de blanca ausencia herida,
al ceñir su blancura
de intacta blanca luna
y blanca despedida.

viernes, 10 de febrero de 2012

Oliverio Girondo

Oliverio Girondo (18911967) fue un destacado poeta argentino, de familia adinerada que le prometió que si estudiaba Derecho en la universidad, cada año viajaría a Europa. Se casó con la hermana de Jorge Luis Borges, Norah. Participó en numerosas revistas que hacían referencia al ultraísmo, predecesor con el creacionismo en España del surrealismo.


TÁNGER
A D. Alfonso Maseras
La hélice deja de latir;
así las casas no se vuelan,
como una bandada de gaviotas.

Erizadas de manos y de brazos
que emergen de unas mangas enormes,
las barcas de los nativos nos abordan
para que, en alaridos de gorila,
ellos irrumpan en cubierta
y emprendan con fardos y valijas
un partido de “rugby”.

Sobre el muelle de desembarco,
que, desde lejos,
es un parral rebosante de uvas negras,
los hombres, al hablar,
hacen los mismos gestos
que si tocaran un “jazz-band”,
y cuando quedan en silencio
provocan la tentación
de echarles una moneda en la tetilla
y hundirles de una trompada el esternón.

Calles que suben,
titubean,
se adelgazan
para poder pasar,
se agachan bajo las casas,
se detienen a tomar sol,
se dan de narices
contra los clavos de las puertas
que les cierran el paso.

¡Calles que muerden los pies
a cuantos no los tienen achatados
por las travesías del desierto!

A caballo en los lomos de sus mamas,
los chicos les taconean la verija
para que no se dejen alcanzar
por los burros que pasan
con las ancas ensangrentadas
de palos y de erres.

Cada ochocientos metros
de mal olor
nos hace “flotar”
de un “upper-cut”.

Fantasmas en zapatillas,
que nos miran con sus ojos desnudos,
las mujeres
entran en zaguanes tan frescos y azulados
que los hubiera firmado Fray Angélico,
se detienen ante las tiendas,
donde los mercaderes,
como en un relicario,
ensayan posturas budescas
entre las nubes tormentosas
de sus pipas de “kiff”.

Con dos ombligos en los ojos
y una telaraña en los sobacos,
los pordioseros petrifican
una mueca de momia;
ululan lamentaciones
con sus labios de perro,
o una quejumbre de “cante hondo”;
inciensan de tragedia las calles
al reproducir sobre los muros
votivas actitudes de estela.

En el pequeño zoco,
las diligencias automóviles,
¡guardabarros con olor a desierto!,
ábrense paso entre una multitud
que negocia en todas las lenguas de Babel,
arroja y abaraja los vocablos
como si fueran clavas,
se los arranca de la boca
como si se extrajera los molares.

Impermeables a cuanto las rodea,
las inglesas pasean en los burros,
sin tan siquiera emocionarse
ante el gesto con que los vendedores
abren sus dos alas de alfombras:
gesto de mariposa enferma
que no puede volar.

Chaquets de cucaracha,
sonrisas bíblicas,
dedos de ave de rapiña,
los judíos realizan la paradoja de vender
el dinero con que los otros compran;
y cargados de leña y de jorobas
los dromedarios arriban
con una escupida de desprecio
hacia esa humanidad que gesticula
hasta con las orejas,
vende hasta las uñas de los pies.

¡Barrio de panaderos
que estudian para diablo!
¡Barrio de zapateros
que al rematar cada puntada
levantan los brazos
en un simulacro de naufragio!
¡Barrio de peluqueros
que mondan las cabezas como papas
y extraen a cada cliente
un vasito de “sherry-brandy” del cogote!

Desde lo alto de los alminares
los almuédanos,
al ver caer el Sol,
instan a lavarse los pies
a los fieles, que acuden
con las cabezas vendadas
cual si los hubieran trepanado.

Y de noche,
cuando la vida de la ciudad
trepa las escaleras de gallinero
de los café-conciertos,
el ritmo entrecortado
de las flautas y del tambor
hieratiza las posturas egipcias
con que los hombres recuéstanse en los muros,
donde penden alfanjes de zarzuela
y el Kaiser abraza en las litografías al Sultán...

En tanto que, al resplandor lunar,
las palmeras que emergen de los techos
semejan arañas fabulosas
colgadas del cielo raso de la noche.

(De Calcomanías, 1925)

sábado, 7 de enero de 2012

Ne me quitte pas - Jacques Brel

El cantautor belga Jacques Brel es uno de los mayores representantes de la Chanson del siglo XX y ésta es una canción compuesta, escrita e interpretada por él.


Ne me quitte pas, il faut oublier,
tout peut s'oublier, qui s'enfuit déjà
oublier le temps, des malentendus
et le temps perdu a savoir comment.

Oublier ces heures qui tuaient parfois
a coups de pourquoi, le coeur du bonheur.
Ne me quitte pas, ne me quitte pas,
ne me quitte pas ne me quitte pas.

Moi je t'offrirai des perles de pluie
venues de pays où il ne pleut pas,
je creuserais la terre jusqu'après ma mort
por couvrir ton corps d'or et de lumière.
Je ferai un domaine où l'amour sera roí,
où l'amour sera loi, où tu seras ma reine.
Ne me quitte pas, ne me quitte pas,
ne me quitte pas ne me quitte pas.

Ne me quitte pas, je t'inventerai
Des mots insensés que tu comprendras,
je te parlerai de ces amants là
Qui ont vu deux fois Leurs coeurs s'embraser,
je te raconterai l'histoire de ce roi
mort de n'avoir pas pu te reencontrar.
Ne me quitte pas, ne me quitte pas,
ne me quitte pas ne me quitte pas.

On a vu souvent rejaillir le feu
d'un ancien volcan qu'on croyait trop vieux,
Il est paraît-il des terres brûlées
donnant plus de blé qu'un meilleur abril,
et quand vient le soir pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir, ne s'épousent-ils pas.
Ne me quitte pas, ne me quitte pas,
ne me quitte pas ne me quitte pas.

Ne me quitte pas, je ne vais plus pleurer,
je ne vais plus parler, je me cacherai là
a te regarder, danesa et sourire,
et à t'écouter Chanter et puis rife,
laisse-moi devenir l'ombre de ton ombre,
l'ombre de ta main, l'ombre de ton chien.
Ne me quitte pas, ne me quitte pas,
ne me quitte pas ne me quitte pas.


Esta es una versión del argentino Fito Páez para sentirla en nuestro idioma.


Ya lo olvidarás, ya no pienses más.
Todo se puede, se puede olvidar.
No te escaparás del río que va
como el tiempo va a ningún lugar,
Tengo que olvidar por qué matamos
a golpes de porqués la felicidad.
Ya lo olvidaré, ya lo olvidarás

Yo te ofreceré perlas de rubí,
gotas de un amor que no llueve más,
cavaré la tierra una y otra vez
y te cubriré de luces y miel,
construiré un palacio donde me amarás,
vos serás la reina y yo seré el rey.
No me olvidarás, no me olvidarás.

No me olvidarás, yo te inventaré
una pieza roja que te incluirá
y yo te hablaré de esos dos amantes
que vieron dos veces sus corazones abrazarse,
y te contaré la historia de un rey
muerto por no haber podido encontrar
la felicidad, tu felicidad.

Vivimos la ilusión de reflejar la luz
sobre el fuego eterno de un viejo volcán.
El valle se quemó bajo un cielo negro,
la desolación del último abril.
La noche llegó y algo se incendió
en la inmensidad, desapareció
Ya me olvidarás, ya me olvidarás.

Ya lo olvidaras, no voy a llorar,
ya no voy a hablar, sólo respirar,
y te miraré bailar y reír, y pedirte al fin
que me dejes ser la sombra de tu sombra,
la sombra de tu perro, la sombra de tu piel.
Ya lo olvidarás, ne me quitte pas,
ne me quitte pas.

martes, 3 de enero de 2012

Yanina Magrini




Nació en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina, en 1972. Recibió la Mención de Honor por Contenido del “Centro Internacional de Escritores Noveles” (2002). Fue distinguida con el 1º premio del certamen internacional “Pablo Neruda III”, con la publicación del libro de poemas “miralo bien” (C.I.E.N. 2002).

SÓLO POR HOY

Tengo menos compasión que gato hambriento.
La visión y el contacto con las bestias
o con hombres que se comen entre ellos de un bocado
es belleza de fuego.
El tocarlo todo
medirlo con vara del infierno,
desear las piernas ajenas, la boca del otro,
los muslos, el gemido, el fondo oscuro de las cosas.
Y no hablo de calmar esas bestias;
lejos de mí, tal vez,
hable del silencio como un animal que persiste en el centro de la casa,
 brutal   casi
                                           ebrio.



POÉTICA  

  Tengo un yo poeta que tiene tantos ventrículos como bromas.
Llega a casa conmigo, y con mi servidumbre, a buscar lo que no es suyo; después lo pierde, lo
fisura, lo traiciona.

      La medida de mi poesía brusca y desenfrenada
no depende del mundo que la comprenda ni del modo en que el psiquiatra estimule
mi obsesión.
No se escribe para llenar un espacio.
Se escribe para dejarlo abierto. Abusarlo. Sufrir el
encuentro con la palabra, traspasarla. Engendrar el silencio, fecundarlo y
nombrarlo poema.

lunes, 2 de enero de 2012

Alejandra Pizarnic




Flora (nombre real) fue una poetisa surrealista hija de inmigrantes judíos rusos (1936-1972). Estudió Filosofía y Letras y pintura con Juan Batlle Planas, padecía de Trastorno Límite de la personalidad o Borderline. Fue influenciada por los simbolistas franceses y los surrealistas. En su corta vida se apasionó por la literatura y por el inconsciente. Después de salir con permiso de su hospital psiquiátrico, se quitó la vida ingiriendo cincuenta pastillas de una droga que actúa como sedante del sistema nervioso central.


DEL OTRO LADO

Como un reloj de arena cae la música en la música.
Estoy triste en la noche de colmillos de lobo.
Cae la música en la música como mi voz en mis voces.


LEJANÍA

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventando sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas?

SOMBRAS DE LOS DÍAS A VENIR 

a Ivonne A. Bordelois 

Mañana 
me vestirán con cenizas al alba, 
me llenarán la boca de flores, 
Aprenderé a dormir 
en la memoria de un muro, 
en la respiración
de un animal que sueña.

jueves, 22 de diciembre de 2011

De Bueyes - De una pasión

Rock argentino. Banda conformada con los ex-integrantes de Bersuit Vergarabat en 2009.



Quise olvidarme de la historia, de la historia y la memoria,
deborarme los recuerdos, los más locos los más cuerdos,
quise esconderme entre tus hojas, novedad de primavera,
construirme con tus ojos, un alma nueva,

quise marcharme de tu vida y nunca pude,
quiero arrancarte de la mía y ya no puedo,
quise taparte las palabras, me hice un nudo en la boca,
quise dormirme en la agonía, que me deja la falopa.

De vivir así mil años, casi llegué a los cuarenta.
Han pasado tantas vidas -¡que no sé!- perdí la cuenta.
Quise comprarte cada día, cada tarde, cada noche,
quise comprarte la alegría y sólo te compré un coche,
quise saber si estabas linda, para mí si esperabas en el nido,
y saber si estabas sola pero me quedé dormido.

Y como el viento, yo también quise cambiar,
dejar esta vida enferma,
pero el vértigo y el licor de tu mirar
nos arrastraron siempre hasta el mismo lugar.
Quiero tenerte tanto, quiero tenerte tanto,
tanto, tanto, que te espanto.

Quise cambiarte el apellido, ofrecerte mi frazada,
protegerte en mi guarida y a vos no te cambia nada,
te dije tanto que te amo, que te quiero, que te adoro,
dije tantas, tantas cosas que me transformé en un loro.

Quise probar de tus manzanas y me diste la prohibida,
fui por el primer mordisco pero ya estaba mordida,
y encendí una fogata para prendernos fuego,
quise ser tu incendiario y en verdad soy tu bombero,
quise aferrarme a cualquier cosa; al delirio, a la botella,
me agarré a tu mariposa pero se voló con ella.

Y qué me importa que me digan que si es rubia y que es divina,
que siempre pasa lo mismo y que el amor pronto termina
y aunque sé que existirá el adiós,
¡hoy me la juego entero!
Yo sólo quiero el néctar de tu amor,
si el pasado que me importa y el futuro qué se yo.

Quiero tenerte tanto, quiero tenerte
tanto, tanto, tanto, que te espanto,
que te espanto...
Quiero tenerte tanto, tanto, tanto,
que te espanto..

viernes, 16 de diciembre de 2011

Ricardo Gutiérrez



Nace inmerso en una familia de intelectuales siendo su maestro Amadeo Jacques (1838-1896). Estudió abogacía pero se decide por la medicina, fue combatiente de ejército y luego se integra como médico de campaña en la guerra contra Paraguay. Publica sus obras en el diario La Nación, más tarde funda el diario cultural La Patria Grande y el hospital de niños que hoy lleva su nombre. Es uno de los poetas más destacados de su país.


METEORO

Fue la celeste imagen de la dicha
que rozó la existencia con sus alas,
el corazón se resignó a perderla
y levantó una cruz en su esperanza.
Fue como un astro
que errante pasa:
dejó un surco de luz en la memoria
y se perdió en la noche desolada.

LAS DOS ALMAS

Huérfana como el águila del cielo,
errante como el céfiro del alba,
triste como el destierro del proscrito,
sola como la flor de la montaña,
como el lucero
de la mañana,
así vivió tu alma sin mi alma,
¡así vivió mi alma sin tu alma!

Como el cuerpo y la sombra de su cuerpo
como el mar y la onda de sus aguas,
como el canto y el eco de su canto,
como el sol y la lumbre de su llama,
como los ojos
y la mirada
así se unió tu alma con la mía,
¡así se unió mi alma con tu alma!

Sobre la tierra de extranjeras olas,
bajo el cielo sublime de la patria,
en las risueñas horas de la dicha,
en la noche fatal de la desgracia,
como dos ruedas
como dos alas,
no se apartó tu alma de la mia,
¡no se apartó mi alma de tu alma!

Cuando el tremendo golpe de la muerte,
la misma tierra a nuestros cuerpos abra,
tu alma en sus alas alzará mi vida,
mi alma la tuya subirá en sus alas
hasta ese mundo
de la esperanza,
patria inmortal de tu alma y de la mia,
¡patria inmortal de mi alma y de tu alma!