miércoles, 1 de febrero de 2012

El alma en los labios - Julio Jaramillo

El poeta guayaquileño de la Generación Decapitada Medardo Ángel Silva dedica estos alejandrinos a Rosa Amada Villegas para que el Ruiseñor de América lo musicalice en 1960.


Para mi Amada

Cuando de nuestro amor la llama apasionada
dentro tu pecho amante contemples extinguida,
ya que solo por tí la vida me es amada,
el día que me faltes, me arrancaré la vida.

Porque mi pensamiento, lleno de este cariño,
que es una hora feliz me hiciera esclavo tuyo,
lejos de tus pupilas es triste como un niño
que se duerme, soñando en tu acento de arrullo.

para envolverte en besos quisiera ser el viento
y quisiera ser todo lo que tu mano toca;
ser tu sonrisa, ser hasta tu mismo aliento
para poder estar más cerca de tu boca.

Vivo de tu palabra y eternamente espero
llamarte mía como quien espera un tesoro.
Lejos de ti comprendo lo mucho que te quiero
y, besando tus cartas, ingenuamente lloro.

Perdona que no tenga palabras con que pueda
decirte la inefable pasión que me devora:
para expresar mi amor solamente me queda
rasgarme el pecho, Amada, y en tu mano de seda,
¡dejar mi palpitante corazón que te adora!

2 comentarios:

  1. Este pasillo es tan especial ya que expresa el gran sentimiento del amor que un hombre siente hacia esa persona que tanto quiere y quisiera ser indispensable en la vida de su gran amor para que ella se de cuenta que es tan grande su sentimiento que quisiera abrir su pecho para demostrar cuanto la adora.


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